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LA REALIDAD DE UN NIÑO

Por: Alcides J. Cádiz #Venezuela
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Aun no sale el sol y marcos tiene que abrir sus ojitos,
sus sabanas viejas lo atrapan,
pero sabe que debe apurarse y vestirse rapidito,
el sabe que será un día largo de esos que cansan.

Se presenta ante su madre despierta desde madrugada,
con ojeras largas y sus manos desgastadas,
le da una bandeja llena de comida
y le dice: a tres mil los pastelitos y empanadas.

Marcos agarra camino a su esquina favorita,
allí donde la gente le compra deprisa,
¡“pastelitos” “empanadas” caseras hechas por mi tata!,
Les decía a los transeúntes y a los que salían de su casa.

Ya el sol se está poniendo un poco fuerte,
aún le queda mucho por vender,
pobre niño, se desespera por falta de billete,
¿cómo llegará a su casa sin dinero para comer?

Marcos ve en la calle una madre indigente,
recostada en el suelo con un bebe de meses,
le parte el alma ver aquella situación inclemente,
la vida puede ser cruel muchas veces.

Se creía un niño desafortunado por la vida,
hoy aprendió a apreciar lo poco que tenia,
una empanada le dio a aquella mujer tendida,
le quedaba otra que aun no vendía,
¡Tome!! Quizás algún día necesite de su ayuda,
le dio lo último que le quedaba y se fue deprisa.

Su madre lo esperaba en la puerta preocupada,
¡Te he dicho que después de las diez te vengas a la casa!
marcos sonriendo abraza a su mamá,
le dice: ¡gracias, hoy he aprendido algo mas!
¡Gracias, tengo alguien a quien abrazar!
Somos pobres, pero hay otros que peor la pueden pasar.

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